CURIOSIDADES / El santuario del libro

El santuario del libro, ubicado en el Museo de Israel en Jerusalén, contiene dentro suyo descubrimientos arqueológicos únicos, entre ellas, los Pergaminos del Mar Muerto y el Código de Alepo. El santuario preserva los escritos y, debido a su tamaño y a su arquitectura, conforma por sí mismo una atracción para los curiosos.


El Tanaj (la biblia), es el libro fundamental para el pueblo de Israel y también fuente de inspiración y admiración de todo el mundo. El Santuario del Libro presenta, de un modo de investigación arqueológico e histórico, la antigüedad del libro y su camino en el transcurso de la historia hasta llegar al presente. Durante todas las generaciones, los escribas y los sabios copiaron el texto del Tanaj a nuevos pergaminos e hicieron todo lo posible para entregarlo a la próxima generación intacto, cuidándolo de toda forma.

El Santuario del Libro, estrenado en 1965, fue construido para preservar y exponer los libros que contiene. Por la importancia que esto implica, los arquitectos que planearon el edificio se ocuparon de que se vea, por más que moderno, "un santuario".

La forma del domo del edificio simboliza a la tapa de las vasijas en las cuales se encontraron algunos de los pergaminos (del Mar Muerto). La diferencia notable entre el domo blanco y la pared negra ubicada frente a ella simboliza a la diferencia en el mundo espiritual que entendían los integrantes de la secta `Yahad`, dueños originales de los pergaminos, enttre `los hijos de la luz` (ellos mismos) y `los hijos de la oscuridad` (aparentemente, todos menos ellos). El agua constantemente mojando al edificio simboliza a la costumbre de los integrantes de aquella secta de sumergirse en agua para purificarse cotidianamente. El pasadizo de la entrada al santuario tiene forma de una cueva, indicando los lugares en donde aquellos escritos fueron encontrados.

Debido a la delicadeza de algunos de los pergaminos, éstos no pueden mantenerse en exposición por demasiado tiempo. Por lo tanto, algunos de los pergaminos están expuestos por un período de entre tres y seis meses y luego son cambiados por otros, mientras a los primeros se los guarda en un depósito especialmente cuidado.


Los Pergaminos del Mar Muerto

El descubrimiento de los pergaminos tuvo su inicio a fines del año 1947, cuando dos beduinos estaban pastoreando su rebaño por el Desierto de Judea (cerca del Mar Muerto) y uno de ellos lanzó una piedra hacia adentro de una cueva para llamarle la atención a uno de sus chivitos que se estaba escondiendo allí. Al distinguir el sonido de haber roto una vasija, el beduino se acercó y encontró adentro de ella unos pergaminos, que luego descubriría que se trataba de textos en hebreo de una antigüedad de más de dos mil años.
Los pergaminos pasaron de mano en mano, hasta que algunos de ellos fueron comprados por el profesor Eliezer Sukenik de la universidad hebrea (padre del arqueólogo Yigael Yadin quien fue el tercer Jefe de Estado Mayor del Estado de Israel). Entre los años 1947 y 1956 se encontraron en 11 cuevas (en la zona de Kumerán, y otros pocos en la fortaleza de Massada) unos 950 fragmentos de distintos tamaños. Fuera de los siete fragmentos que logro conseguir el Estado de Israel, los textos quedaron guardados en el Museo de Rockefeller en Jerusalén, que estaba en manos de Jordania, y luego de la Guerra de los Seis Días en 1967 pasaron a manos del Estado de Israel.


Los textos encontrados fueron todos escritos entre el siglo 3 a.e.c y el siglo 1 d.e.c. De ellos, aproximadamente un tercio son textos bíblicos, que contienen fragmentos de todos los libros de la biblia tradicional judía con excepción del libro de Meguilat Ester. Otros, aproximadamente un cuarto de ellos, se tratan de textos apócrifos de la biblia (por ejemplo, el libro de Janoch, Ben Sirá, Toviá, Hayobelim), habiéndose
descubierto por primera vez la versión escrita en hebreo de algunos de estos libros. Otro tercio aproximadamente se trata de libros sectarios, en los cuales se explican las reglas de la comunidad que vivía en esa zona (en las ruinas de Kumerán) y se detallan algunas de sus creencias y visiones del mundo (por ejemplo, la guerra de `los hijos de la luz` contra `los hijos de la oscuridad`). Decenas de otros libros fueron descubiertos de los cuales no se conocía su existencia (como comentarios a los libros de Hoshea, Habakuk, Ieshaiá, la plegaria de Enosh, etc). Cabe aclarar de todos modos que algunos investigadores opinan que los pergaminos fueron escritos por sacerdotes saduceos y no necesariamente por una secta local de los esenios.
La mayoría de los fragmentos están escritos en pergamino y algunos otros en papiro. El clima seco del desierto permitió que los pergaminos se mantengan en buen estado, tal que podemos seguir leyéndolos hasta el día de hoy.

Los pergaminos han sido digitalizados y pueden ser vistos en el sitio del proyecto digital del Museo de Israel.


El Código de Alepo

El código de Alepo (en hebreo, כתר ארם צובא), es un manuscrito del Tanaj (la biblia) escrita en Tiberíades en el año 930. A diferencia de cualquier pergamino bíblico, el manuscrito contiene no solamente las letras del mismo texto sino también los signos de pronunciación y de acentuación, lo que lo convierte en un manuscrito de muchísima importancia al demostrar la preservación de la tradición de la lectura del texto bíblico en más de mil años.

El libro fue escrito por Shelomó Ben Buyaá, quien escribio las letras del texto, y luego por Aharón Ben Asher quien le agregó los signos de pronunciación, entonación y e indicaciones de la tradición (siendo estos creación de los sabios de Tiberíades de esa época). Unos cien años después, el manuscrito fue vendido a un judío Karaíta quien lo transfirió a la sinagoga Karaíta de Jerusalén, y otros cien años después (a fines del siglo 11) fue capturado por el régimen musulmán quien se lo puso en venta a quien ofrezca más dinero por él. La comunidad judía de Alejandría rescato el libro por una importante suma de de dinero. En 1375, David Bar Yehoshúa (el tatara-tataranieto del Rambam) se llevó el código a Alepo (de allí el nombre) en donde permaneció por cientos de años cuidado en uno de las arcas de la sinagoga central de Alepo. Los integrantes de la comunidad trataron al manuscrito con muchísimo cuidado y raramente le daban permiso a alguien para verlo. En el año 1943 dos investigadores de la Universidad Hebrea a Alepo para fotografiarlo. Al ser denegado tal pedido, pudo por lo menos uno de ellos investigarlo y tomar algunas notas. Mientras tanto, la relación entre los árabes y los judíos de Siria había ido empeorando a través de los años. Luego de la declaración del plan de partición de la Tierra de Israel el 29 de noviembre de 1947, una muchedumbre se dirigió al barrio judío de Alepo y destruyó parte de él. La sinagoga central fue destruida y cuarenta de sus rollos de Torá fueron quemados afuera de ella. Distintos rumores fueron escuchados sobre el manuscrito. Diez años después, llegó el manuscrito a manos de Yitzhak Ben Zvi, el segundo presidente del Estado de Israel, y luego fue prestado al santuario del libro en el Museo de Israel. Sin embargo, no todo el código sobrevivió, ya que sólo se recibieron 294 hojas de un total de 487, faltando los primeros cuatro libros de la Torá (Bereshit, Shemot, Vaikrá, Bamidbar) y parte del quinto (Debarim), y los últimos cinco (Kohélet, Ejá, Ester, Daniel y Ezra).

El Código se hizo conocido en todo Israel, principalmente por medio del Rambam (Maimónides), quien lo menciona en sus escritos. El texto tradicional de las biblias de hoy coincide casi por completo con el del Código de Alepo, y en los últimos años surgió la duda si reparar las diferencias existentes en los libros de hoy (la mayoría de ellos en los libros de los profetas y escrituras sagradas - `Nebiim` y `Ketubim`). En nueve lugares en la Torá existen diferencias mínimas entre la tradición de lectura entre los Yemenitas y las demás comunidades Sefaraditas y Ashknazitas (por lo general se trata de la omisión o agregado de una letra `vav`). En ocho de los nueve casos, en el código de Alepo figura según el texto Yemenita.

El Código de Alepo está digitalizado en su completitud y puede ser visto en el Sitio web del Código de Alepo, que contiene información y artículos acerca de él.




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